Entornos virtuales

Visualización 3D y comprensión de la iluminación en arquitectura

By noviembre 4, 2019 noviembre 7th, 2019 No Comments

Todo arte visual necesita la luz como medio para que su significación plena pueda ser comprendida de una forma cabal. En el caso de la arquitectura esto resulta aún más cierto, porque no se trata solo de que unos fotones reboten en el objeto artístico y lleguen hasta el ojo de quien lo contempla, como sucede, en líneas generales, con la pintura o la escultura. Más bien, aquí ocurre que la luz, además de ser el medio que transporta la información visual, es un fin, es decir, un ingrediente más que forma parte de la obra.

Así pues, una determinada organización de la materia y el espacio que dé lugar a una construcción arquitectónica, debe determinar el comportamiento de la luz tanto en su interior como en sus inmediaciones. Tal efecto se articula en tres grandes dimensiones. En primer lugar, hay una pretensión puramente estética, relacionada con la capacidad de transmitir emociones a las personas que admiran un determinado producto arquitectónico mediante la manipulación de las propiedades físicas de los haces lumínicos (frecuencia, intensidad, longitud de onda…) y la elección de las superficies que deben absorber o repeler esos rayos de luz (colores, texturas, materiales…). En segundo lugar, existe un punto de vista funcional desde el cual la luz se concibe como mera herramienta, útil para moverse con seguridad y poder observar todos los detalles, pero con una finalidad práctica, no artística. Por último, pero no menos importante, hay una búsqueda de la eficiencia, que tiene en cuenta la luz como forma de energía que, atendiendo a criterios de sostenibilidad ecológica, no debe malgastarse.

Las modernas tecnologías de visualización 3D permiten incorporar a los proyectos virtuales la iluminación como una variable sobre la cual actuar de infinitas maneras teniendo en cuenta lo dicho en el párrafo anterior. Se puede añadir tanto luz artificial, como natural para potenciar la armonía arquitectónica exterior e interior; transformar el espacio para que resulte más confortable; modular la atmósfera aplicando colores y texturizando los materiales de modo que la luz, al incidir en ellos, provoque ciertas sensaciones.

Los juegos de sombras cobran un papel esencial en la realidad y, por tanto, también en una escena virtual. El paso del tiempo es expresable, por ejemplo, mediante una simulación en la que una luz natural incida sobre un objeto o una pared, que proyectan sombras diferentes según la época del año o la hora del día. Si todo fuera luz, esta carecería de sentido; por ello las zonas sombrías son tan importantes, porque funcionan como contrapunto y realzan un cierto uso de la iluminación.

En resumen, la potencia de las nuevas herramientas en programación tridimensional permiten mostrar con un alto nivel de realismo los distintos efectos que la luz da a un espacio arquitectónico, tanto en su interior como externamente. Esto supone un salto cualitativo enorme respecto a etapas anteriores en las que precisamente este tipo de variable en la iluminación era casi imposible de simular.